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Hay residuos que todavía tienen mucho que aportar: conoce el proceso de compostaje en el Sitio de disposición final de la zona 3

Lo que llega al Sitio de disposición final puede tener otra vida

Cada día se generan residuos que todavía pueden aprovecharse. Entre ellos están las frutas y verduras, además de hojas, restos de talas y podas de árboles y plantas ornamentales.

Estos materiales vegetales llegan al Sitio de disposición final, donde comienza un proceso que permite convertirlos en compost, un material orgánico que ayuda a mejorar las condiciones del suelo.

La cantidad que se aprovecha es significativa: mediante este trabajo se procesan aproximadamente de 100 a 200 toneladas de residuos orgánicos cada mes, evitando que lleguen directamente al área de disposición final.

El compostaje abre una nueva ruta para aprovechar los residuos vegetales de la ciudad

Así se transforma la materia orgánica

El camino hasta obtener el compost toma entre tres y cuatro meses, según el tipo de material y las condiciones ambientales.

El procedimiento comienza cuando los residuos provenientes de mercados, camiones amarillos y particulares ingresan al Sitio de disposición final. Después, se colocan en espacios llamados biopilas, donde inicia la descomposición.

Con ayuda de maquinaria, el material se mezcla y se voltea para permitir la entrada de aire. Durante este tiempo también se revisan aspectos como la temperatura, la humedad y el pH.  

Cuando el material alcanza el punto adecuado, pasa por un cernido para obtener el compost listo para utilizarse.

¿Dónde termina todo ese trabajo?

El resultado regresa a distintos espacios de la ciudad. El compost se utiliza para mejorar el suelo dentro del Sitio de disposición final, en viveros municipales y en jardineras de diferentes sectores.

También sirve para preparar sustratos utilizados en la producción y mantenimiento de plantas.

Este trabajo puede verse reflejado en áreas verdes y jardineras de las zonas 1, 3, 5, 7, 8, 15, 16, 18 y 21, además del área de cierre técnico del Sitio de Disposición Final.

Más que abono: un apoyo para la vegetación

El compost aporta nutrientes que favorecen el desarrollo de raíces, hojas y tallos. También ayuda a mejorar la estructura del suelo y su capacidad para conservar humedad, lo que beneficia a árboles, jardines y otros espacios verdes.

A diferencia de un fertilizante químico, elaborado para aportar determinados nutrientes de manera inmediata, el compost proviene de materiales orgánicos naturales y mejora las propiedades del suelo de forma gradual.

Un proceso que también ayuda al ambiente

Aprovechar estos materiales permite reducir la cantidad de residuos orgánicos que llegan directamente al área de disposición final. Además, el compostaje ayuda a disminuir la generación de gases de efecto invernadero que podrían producirse cuando estos desechos se descomponen sin control.

El uso de compost también favorece la captura de carbono en el suelo y reduce la necesidad de recurrir a fertilizantes químicos.

Detrás de esta labor participan de manera permanente dos personas, encargadas del mantenimiento de las biopilas, el cernido y la separación de materiales que no corresponden al proceso. Cuando aumenta el volumen recibido, se suma una cuadrilla de aproximadamente 18 personas.

Mantener este proyecto también implica retos, entre ellos contar de forma constante con suficiente material orgánico para continuar el proceso.

Así, aquello que alguna vez pudo terminar como desecho vuelve a integrarse en jardines, viveros y áreas verdes. Es una muestra de cómo Guatemala es un lugar que avanza al aprovechar mejor sus recursos y un lugar que inspira con acciones que ayudan a cuidar sus espacios verdes.

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